No sé que será peor, si los gatos de Kristiana o las dos cotorras que hemos tenido en la habitación esta noche. A partir de las 6:00 ya estaban cascando y quejándose: que si hay que ver el ruido que hacen los coches, que si hay que ver que el reloj de la torre da las horas y las medias dos veces, que si que calor he pasao.... la madre que las parió!!!!!!
Nos hemos visto obligados a levantarnos 15 minutos antes del horario previsto, que hemos aprovechado para desayunar con tranquilidad. Recogida de ropa, carga de alforjas y despedida de las cotorras, que se quedan en Zubiri para hacer turismo. Y eso que lo habían pasado tan mal.

Hemos hecho algo de turismo por Pamplona y sellado las credenciales. Luego nos hemos comido el bocata en un banco de la curva Mercaderes-Estafeta, y sin más que resaltar hemos salido de Pamplona, donde hemos estado cerca de dos horas.
Enseguida atravesamos Cizur Menor y pasamos por lo alto de la autovia, continuando con ganas e ilusión en busca de la foto del Alto del Perdón. Hace mucho calor y paramos en la única sombra que se ve antes de Zariquiegui, a charlar con unos guiris que están sentados en un banco al lado de una cruz de otro, que debió dejarse el pellejo por allí.
Bidones llenos en Zariquiegui y seguimos. Pronto la ilusión se convierte en preocupación cuando comenzamos a vislumbrar los repechones hacia los aerogeneradores del Alto del Perdón con un calor de auténtico verano de Ecija.

Un poco más arriba suaviza la subida y hay mejor piso, así que montamos en las bicis y seguimos "to parriba", con un ojo en el suelo y otro en los cuestones que se aproximan.
Alvaro va tirando y yo recibo la visita de un inesperado acompañante: una mosca, pero no una mosca cualquiera, una de esas del tipo "cojonero", que me ha ido dando morcilla durante más de 1 km. hasta que al aspirar una de esas intensas bocanadas de aire que se usan cuando uno va subiendo como puede, me ha entrado en la boca. La he escupido al instante, ya cadáver, afortunadamente.
Alvaro ya está arriba esperando, y yo aprieto los riñones para coronar los últimos 50 metros, cuando he pisado dos pedrolos seguidos y casi muerdo el suelo. Me he parado pero he conseguido arrancar en la cuesta rota y terminar la ascensión al Alto del Perdón, que no sé porque lo llaman así, ya que no perdona a nadie.

Hemos alcanzado Obanos a eso de las 14:30, lo justo para comer. Hemos encontrado un bar muy aparente donde hemos tomado unas birrillas de homenaje y hemos comido un menú abundante, rico y muy bien de precio.
Durante la comida el camarero y propietario del bar nos ha relatado "El misterio de San Guillén y Santa Felicia", auto sacramental que interpretan los vecinos del pueblo.
Parece ser que la princesa Felicia de Aquitania (Francia) hizo el Camino, pero no regresó. Su hermano Guillén salió a buscarla y la encontró de sirvienta, renunciando a su vida palaciega. No aceptando la condición de renuncia de su hermana, Guillén la asesinó, y el remordimiento le hizo a su vez peregrinar convirtiéndose a sí mismo en humilde. De las cosas que se entera uno !!!!
Hemos comido tan bien que nos hemos tenido que echar la siesta en un parquecillo a la salida, y después, como nos veíamos con gana, y tras haber consultado el perfil, hemos decidido tirar hasta Puente la Reina para comprar para la cena y los bocadillos de mañana, y luego continuar hasta Mañeru al albergue.
Puente la Reina sin novedad, y camino hasta Mañeru. La cuestecilla del perfil se las trae para acabar la etapa. No es una subida larga, aunque siempre picando para arriba con pendientes calculo del 12 al 15 por ciento, alternadas con repechoncillos del 18 o el 20. El último repechón que corona paralelo a la autovía, de unos 100 metros, es al menos del 25 por ciento, que con el calor, el acumulado hasta llegar ahí, y la falta de aire para llenar los pulmones, hace que echemos pie a tierra.
Trabajo ha costado hacer esos 100 metros, dando resbalones continuamente, aunque una vez superados ya es cuesta abajo hasta Mañeru. El albergue de lujo: buenos servicios en general, wifi libre y ordenador y sólo tres franchutes que se han acostado mientras cenábamos con el sol todavía bien alto. Mucho me temo que mañana van a empezar a meter ruido con las bolsas bien tempranito.
Preciosas fotos, al final tu sobrino te va a dar pal pelo..... esa excusa de la mosca....... jaja... pasadlo genial...
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