martes, 7 de agosto de 2012

Día 8 de Camino:  Villadangos del Páramo - Molinaseca .

Para un día que podemos dormir un poco más, a las 6 se ha levantado la familia esa patética que deben pensar que lo que ellos hacen es lo único que vale, y se han liado a dar portazos y hablar a voces a nuestro lado.

No me ha quedado más remedio que llamarles la atención, y ya se han callado con lo que hemos podido dormir un poco más.

Hemos iniciado ruta a eso de las 8 y cuarto, y pronto nos hemos plantado en Hospital de Orbigo. El terreno es llano y el tiempo agradable con lo que se pedalea bien.

A la salida del pueblo hay una ascensión no excesivamente dura, en cuya cima hemos encontrado una especie de templo de enredos de esos típicos de perroflautas.

Enseguida se llega a Astorga donde hemos empleado un buen rato haciendo fotos, sellando la credencial, comiéndonos el bocata, y atravesando el mercadillo callejero que se pone el martes justo en medio del Camino.


Hemos abandonado Astorga con la intención de comer en Rabanal o por ahí. Se puede ir por la carretera, pero como nosotros estamos haciendo el camino transitamos por las pistas vacías paralelas al asfalto.

De terreno sin problema pasamos a terreno técnico en un plis. Iniciando la subida por una de esas pistas inciclables, al descalar para bajarme de la bici, no he querido ser menos que Alvaro y me he dejado caer hacia el lado derecho: "la segunda".

Por fortuna y bromas aparte, y eso que el terreno es bastante malo, no he tenido mayores consecuencias que el rato de risas que nos hemos pasado.

Continuamos la ascensión, no muy pendiente pero sí muy técnica, hasta alcanzar Foncebadón. Me río ahora de los "mortirolos" y "camellas" de Cáceres, que son simples cuestecillas comparadas con lo que venimos superando casi todos los días.
 
En Foncebadón hemos comido y reposado un rato, y además hemos conocido a dos señoras holandesas que vienen haciendo el Camino desde su país. Van por carretera, pero llevan ya más de 2000 km, y lo que es más curioso es que son ya bien "duritas".

Las holandesas han partido por carretera, y al momento lo hemos hecho nosotros por la pista. Hace calor, pero en un rato alcanzamos la mítica Cruz de Ferro, donde he dejado la piedra que traía desde Cáceres para homenajear a Marta.

Alvaro ha grabado un pequeño vídeo del momento.


A partir de aquí comienza una bajada espeluznante, tanto por pendiente como por técnica, que obliga a echar el pie a tierra en más de una ocasión. Entiendo que la mayoría opte por la carretera. Además cuando parece que se acaba en Riego de Ambrós, continúa si cabe aun peor.

Queríamos haber llegado a Ponferrada, pero la bajada nos ha dejado extenuados, así que nos hemos quedado 6 km antes, en Molinaseca.

El albergue está bien. El hospitalero, Matías, es una excelente persona y nos ha dado toda clase de facilidades. Ducha, colada, cena y crónica.

Podríamos haber cogido cama en la sala, pero varios hemos escogido dormir en el porche, y hace un rato bajaba gente de arriba a dormir con nosotros, porque arriba hace mucho calor y además huele a "humanidad".

Todas las fotos

Estadísticas de la Etapa wikiloc
     kilómetros recorridos: 72,4
            tiempo empleado: 8 h 31 min
  velocidad media (km/h): 8,5
   acumulado subida (m): 1087
            cota máxima (m): 1568
         rampa máxima (%): 15
    acumulado bajada (m): 1378
             cota mínima (m): 619
    pendiente máxima (%): 29

lunes, 6 de agosto de 2012

Día 7 de Camino:  Terradillos de los Templarios - Villadangos del Páramo.

Muy pronto se ha levantado la señora catalana y como un susurro ha abandonado la habitación. Nosotros hemos dormido hasta que ha sonado el despertador, y cuando eso ha ocurrido, yo he pensado que el guiri se había marchado de forma más sigilosa aún que Mari Carmen.

Pero me he equivocado, sigue ahí enroscado en el saco, así que nos hemos levantado procurando no hacer ruido, y nos hemos marchado a desayunar. A la vuelta el guiri ya se ha levantado y le doy los buenos días, en español y en inglés, pero lo único que recibo por respuesta es un sonido gutural ininteligible. En fin, tiene que haber de todo.

Hemos empezado a dar pedales sobre las 8, como todos los días. La mañana está fresca, que digo fresca: hace un frío del caraj..., y es que ayer por la tarde vi volar al grajo, y volaba bajo.

Antes de Sahagún hemos alcanzado a Mari Carmen, nos hemos hecho una foto con ella para recuerdo, y nos hemos despedido deseándonos lo mejor. De verdad que en el Camino se conoce gente muy maja.

Ya en Sahagún nos hemos comido un bocata sentados en un banco donde daba el solecito por primera vez en toda la mañana. Parece que el tiempo empieza a mejorar, aunque sigue habiendo muchas nubes de algodón.

Un poco antes de alcanzar Reliegos hemos visto a una pareja de italianos que estaban descansando. He hablado con el señor, porque lleva un carrito con un eje de fabricación casera que me ha parecido de persona muy habilidosa. Me ha contado como lo ha hecho, y que lleva haciendo el Camino con su mujer desde el 14 de julio. Son jubilados y no tienen prisa.

Ya en Reliegos hemos parado a tomar algo en el bar "Elvis Presley", que es una casa vieja que tiene todas las paredes pintarrajeadas, y atendida por una gente muy enrollada. Un poco después viene Mansilla de las Mulas. Me he parado a hacer una foto, cuando oigo a mis espaldas: rrrrrrras!!!!!

Me giro y veo a Alvaro en el suelo riéndose y me dice: "la primera del Camino". No ha tenido consecuencias, pero le molesta la rodilla, así que hemos entrado al Centro de Salud del pueblo, donde le han recomendado hielo, y ya está.


Habíamos pensado llegar a comer a León, ya que el terreno por el que transcurrimos es soso, sin embargo el tiempo que hemos empleado en Mansilla de las Mulas, nos hace dudar si continuar o quedarnos ya a comer aquí. Alvaro me anima a que sigamos, y dado que aun no tenemos hambre, y que yo me animo con poco, hemos tirado hacia adelante, y a las 3 estábamos entrando en León.

Siguiendo las flechas amarillas, y antes de entrar al centro histórico, hemos visto un restaurante que nos ha parecido adecuado, así que nos hemos quedado a comer ahí. Hemos acertado de pleno: precio normalito y menú con abundancia de elección, y además hemos tenido la oportunidad de conocer a tres generaciones de mujeres de la misma familia, excelentemente conservadas, que estaban comiendo en la mesa contigua a la nuestra. Se ve que el frío invierno de estas tierras hace que sus gentes mantengan una lozanía totalmente envidiable.

Después de comer y despedirnos de nuestras nuevas amistades, hemos retomado el Camino. Las flechas amarillas nos han llevado por el barrio húmedo hasta la catedral donde hemos sellado nuestras credenciales. En la catedral unas reporteras muy dicharacheras nos han pedido colaboración para entrevistarnos acerca de los móviles y las redes sociales.

Sin problema les he dicho. Preguntas contestadas, publicidad del blog, y esta noche mi jeta aparece en los informativos de la televisión autonómica de Castilla y León.

Seguimos como todos los días: compra para la cena y los bocatas de mañana y empezamos a dejar atrás la ciudad de León, no sin dificultad, pues el Camino va por la, a veces estrecha acera de la izquierda, y no sabemos por donde meter las bicis para no molestar a los viandantes. Tampoco queremos ir por la calzada pues tememos perder el Camino.

Un poco más adelante la situación es aun peor. El Camino se confunde durante un tramo, afortunadamente no muy largo, con la N-120, discurriendo por el arcén izquierdo de esta vía que va plagada de tráfico. Me ha parecido muy peligroso y no sé como las autoridades no dan solución a esto, que por otra parte es bien sencillo.

Pensamos acabar la etapa de hoy en el albergue de Valverde de la Virgen, pero cuando llegamos resulta que está cerrado, me cagüen la....... La solución es volver a atrás a la Virgen del Camino (4 km), o tirar adelante hasta Villadangos del Páramo (10 km).

A mi no me gusta tirar para atrás ni para cojer carrerilla, y Alvaro está también dispuesto a seguir, así que continuamos a buen ritmo por la pista que transcurre paralela a la carretera N-120, y a las 8 estamos inscribiéndonos en el albergue de Villadangos.

El albergue está bien, no es nada del otro mundo, pero está limpio y tiene los servicios habituales, además de wifi y ordenador de uso libre. La hospitalera se llama Maite, y es de esas personas que rebosa amabilidad a raudales.

Como el albergue está lleno, Maite nos ha alojado en una camareta de dos literas triples, pero nadie más ha llegado. Tras la ducha y la colada hemos cenado en "familia", con una gente que es bastante escandalosa y patética: son castellanos pero intentan hablar en catalán, igualito que Mari Carmen, que siendo catalana de Sant Feliú se esforzaba en vocalizar bien para que la entendiéramos.

Escribo desde el PC del albergue, es tarde y ya están todos acostados. Eso mismo vamos a hacer nosotros que hoy nos hemos metido para el cuerpo otros 90 km,, en las literas de abajo por supuesto, que arriba te puedes matar si te caes.


Todas las fotos


Estadísticas de la Etapa wikiloc
     kilómetros recorridos: 89,9
            tiempo empleado: 9 h 59 min
  velocidad media (km/h): 9,0
   acumulado subida (m): 895
            cota máxima (m): 982
         rampa máxima (%): 19
    acumulado bajada (m): 796
             cota mínima (m): 802
    pendiente máxima (%):18

domingo, 5 de agosto de 2012

Día 6 de Camino:  Hornillos del Camino - Terradillos de los Templarios.

En cuanto la gente ha hecho los primeros ruidos me he despertado y me he levantado. No es demasiado temprano, pero sí más que otros días. En cuanto he visto que Alvaro abría un ojo le he llamado. Hemos recogido y cargado y hemos abandonado este inmundo lugar lo más rápido que hemos podido sin mirar atrás.

La mañana es fresca, hemos salido abrigados, pero afortunadamente no llueve, y así ha continuado todo el día.

Una subida nos hace entrar en calor y alcanzamos Hontanas donde paramos a desayunar. Esto ya parece un sitio en condiciones.

No le funciona bien el cambio a Alvaro, así que ahí mismo lo hemos ajustado y ya no ha vuelto a dar problemas. Al rato han llegado las italianas, y una de ellas trae problemas en los frenos. Resulta que uno de los V-brake no tiene muelle y le va rozando en la rueda. No hay solución más que aguantar hasta la "oficina" de León para hacer uso de la garantía.

Nos despedimos y nos dirijimos hacia las ruinas del Convento de San Antón, antiguo hospital de perergrinos.

Tras la parada y las fotos de rigor entramos en Castrojeriz y encaramos la dificultad técnica del día: la subida que hay nada más abandonar el pueblo, de sólo 1 km pero de pendiente de esas que seleccionan.

Al llegar arriba hay bastante gente recuperando el aliento, incluso un perro que también está haciendo el camino.

La bajada es aun más pronunciada y curiosamente nos hemos enterado después que la llaman la "matamulas". Seguro que estos no quieren ser menos que los del otro día y su "mataburros".

La etapa se pone ahora sosa. Discurre por carreteras comarcales hasta llegar a la provincia de Palencia, donde haciendo fotos hemos conocido a una chica que lleva un palo, que aunque inacabado nos resulta familiar: se lo compró a Pedro "el pastor" hace 4 años por.... 1 euro!!!!! Qué jodio el jubilao que nos dijo que los vendía por 55.


Discurrimos ya junto a la márgen izquierda del Canal de Castilla, majestusoa obra hidráulica de los tiempos de Fernando VI, y llaneando, llaneando, llegamos a Frómista donde hemos conocido a otro pintoresco señor con una bici del año mil, de esas que tenían frenos de varillas.



Nos ha recomendado que veamos la iglesia románica porque tiene 300 y pico de capiteles todos distintos, así que le hemos hecho caso y hemos ido a sellar la credencial.

Sólo quedan 10 km. a Carrión de los Condes, y aunque el aire empieza a soplar de frente, decidimos tirar para llegar a la hora de comer.

Enfilamos la larga recta paralela a la carretera y a las 2 y media estamos en Carrión. Mientras esperamos que nos sirvan, Alvaro ha sufrido la picadura de una avispa. Enseguida el señor del restaurante le ha puesto barro y al rato ni se acordaba.

Buena comida y buen ambiente en compañia de otros bicigrinos que se han ido agregando a nuestra mesa: un padre y su hijo que han salido de Burgos, y una pareja de Vitoria que van en plan perroflauta acampando donde les parece.

Durante la tarde la tónica dominante ha sido el fuerte viento de cara en la larga recta que une Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, y cuando digo larga, quiero decir interminable. Hemos dado alcance a los perroflautas y a una familia de guiris que van con bicis de montaña e híbridas. Y es que estamos hechos unos "máquinas", jejeje.


Ya que el terreno es llano hemos tirado hasta Terradillos de los Templarios, realizando hoy en total casi 90 km.

El albergue está muy bien. Por 9 euros hemos pillado habitación de dos literas con baño propio, que compartimos con una señora catalana y un americano. Bueno, eso es lo que nos ha dicho la señora, porque el tío no abre la boca.

Rutina diaria de bicis, colada y cena, y a dormir, que mañana el terreno es muy llano y queremos avanzar otra buena tirada.

Todas las fotos

Estadísticas de la Etapa wikiloc
     kilómetros recorridos: 87,3
            tiempo empleado: 9 h 00 min
  velocidad media (km/h): 9,7
   acumulado subida (m): 723
            cota máxima (m): 998
         rampa máxima (%): 19
    acumulado bajada (m): 690
             cota mínima (m): 822
    pendiente máxima (%): 19

sábado, 4 de agosto de 2012

Día 5 de Camino:  Belorado - Hornillos del Camino.

A pesar de que el albergue ha estado hasta la bandera, hemos descansado debidamente. Los madrugadores caminantes no han metido mucho ruido, así que nos hemos levantado cuando nos ha parecido. Desayuno en el bar del albergue y comenzamos. Son las 8 y cuarto.

La rueda delantera de la bici de Alvaro ha perdido algo de aire durante la noche, lo que nos obliga detenernos nada más salir. En la gasolinera de la salida de Belorado le metemos aire y problema resuelto. Y es que el líquido sellante casero que llevamos en las ruedas hace milagros.

El primer pueblo que atravesamos es Tosantos, en lo alto de una cuesta, por supuesto. Le siguen Villambistia, Espinosa del Camino y Villafranca Montes de Oca, donde comienza la primera dificultad técnica del día: el alto de la Pedraja.
 
Está nublado y hace un poco de frío pero la ruta es bastante divertida. Justo al empezar a bajar hemos conocido a una familia que hace el Camino de una forma particular: los padres van a pie con mochilas, y llevan dos niñas que van en bici. Nos hemos despedido y justo al empezar a bajar se ha dejado de ver el sol, momento que hemos aprovechado para comernos el bocata.
 
A partir de aquí hasta Atapuerca la ruta se torna sosa, pues el Camino discurre por carreteras comarcales. La subida al salir del pueblo es muy bonita y técnica, pero al final se vuelve imposible porque el rocaje vivo sobresale del camino aberronchándose hacia arriba.

En la subida hemos conocido a dos chicas italianas que han comprado las bicis en el Decathlon de Pamplona y se han tirado al Camino.

La bajada es muy bonita y termina otra vez en un carreterucho que ya no se deja hasta llegar a Burgos. La llegada al centro se hace pesada y una vez en la Catedral nos diponemos a comer en una terraza con las bicis al lado.

El sito se llama BONFIN o BINFIN o algo así. No se os ocurra comer ahí: la comida muy normal, y no has acabado de comer cuando ya te están incordiando. Sobraban 10 céntimos de la cuenta y me he quedado sentado hasta que me los han traído.

Tras el almuerzo hemos sellado las credenciales y nos hemos ido al Mercadona a comprar para la cena y mañana. Segunda historia: algún hijo de pu.... me ha sirlado la lucecilla que traía el casco, y eso que las bicis estaban dentro.

Abandonamos Burgos en busca ya de albergue y el destino ha hecho que de Guatemala pasemos a Guatepeor. Este inmundo lugar desde el que escribo tiene la desgracia de llamarse Hornillos del Camino.

El albergue es un lugar que debería estar cerrado por su carencia absoluta de comodidades y hacinamiento. Afortunadamente a los de las bicis nos han alojado en el frontón, y aquí estamos mejor.

El pueblo no tiene cobertura orange, no hay wifi, a excepción de la del Ayuntamiento, cuyo alcalde es curiosamente el dueño del único bar que dispone de la única cabina.

Bar y albergue están juntos. El hijo del alcalde lleva el bar, mientras que la "primera dama", que tiene cara de no haber roto un plato en su vida, lleva el albergue y porta una bandolera como los gasolineros. Ni que decir tiene que cualquier cosa que pides te mandan al bar los "espabilaos" estos.

Hoy ya no puedo hacer otra cosa que terminar esta crónica y pegarla mañana junto a las fotos de hoy, pero en cuanto pueda voy a dar quejas formales a quien corresponda para intentar que a estos "listos" los pongan en su sitio.

Llueve ahora, así que acabo aquí deseando que pase la noche para apartarme de este lugar para siempre.


Todas las fotos


Estadísticas de la Etapa wikiloc

     kilómetros recorridos:71,8
            tiempo empleado:8 h 03 min
  velocidad media (km/h):8,9
   acumulado subida (m):996
            cota máxima (m):1214
         rampa máxima (%):34
    acumulado bajada (m):996
             cota mínima (m):804
    pendiente máxima (%):21

viernes, 3 de agosto de 2012

Día 4 de Camino:  Viana - Belorado.

El albergue de Viana tiene normas estrictas, y una de ellas es que antes de las ocho tienes que estar en la calle. No ha habido problema porque en estos albergues municipales la gente madruga bastante y te despierta.

Hemos compartido habitación con una italiana, un ruso, y un español, y si han hecho ruido, yo ni me he enterado hasta que han comenzado a trastear con las bolsas.

Salimos a eso de las 7:30 a buscar un bar para desayunar, y.... sorpresa!!! No hay ni uno solo abierto. Solución: que arrancamos con la tripa vacía.

Logroño está a menos de 10 km y llegamos en un rato, adelantando a la italiana y al ruso que le saca 500 metros. El tío debe haber desayunado vodka.

También adelantamos a una peculiar pareja que va en bici: él lleva a un niño pequeño, y ella lleva dos bicis, la suya y la del crío. Tiene que haber gente para todo.

Desayunamos en Logroño, sellamos las credenciales en el palacio del parlamento de la Rioja, e intentamos seguir el Camino.

Logroño tiene unas señales en el suelo muy bonitas, pero está pésimamente señalizado y te pierdes con una facilidad increíble. Menos mal que la gente te va indicando el Camino.

Por contra tiene un maravilloso parque y una buena ruta de senderismo que rodea un pantano artificial, aunque el pantano presente unas condiciones lamentables para la vida de los peces, que se agolpan en su superficie en busca de oxígeno.

Salimos por fin de Logroño y pronto estamos a la entrada de Navarrete, donde se encuentran las ruinas del antiguo hospital de peregrinos "San Juan de Acre". Hasta el momento todos los pueblos están en lo más alto y Navarrete no es una excepción. Aquí hemos conocido a un señor que estaba secando garbanzos a la puerta de su casa, hemos cargado los bidones y hemos seguido.

Nada más abandonar Navarrete empieza a cambiar el paisaje. Tomamos la pista que va al lado de la carretera con un aire en contra que nos castiga y que nos hace temer que hoy no vamos a poder avanzar demasiado. Vamos dejando a la izquierda el pueblo de Ventosa, que ya podéis imaginar a qué le debe el nombre.

Tras coronar el inciclable alto de San Antón y comernos el bocata nos hemos dejado caer hasta Nájera. Primero un memo nos ha dado indicaciones erróneas y nos ha obligado a hacer dos km extra. Y digo yo que si no saben para qué te indican.


Ya en el "buen camino" hemos encontrado un mercadillo infantil donde hemos "negociado" la compra de un fantástico broche.

Al abandonar Nájera el aire casi ha desaparecido y nos proponemos llegar hasta Santo Domingo de la Calzada para comer allí. A las dos y cuarto entramos en la villa en la que la gallina cantó después de asada.

Menú de peregrino y consulta del perfil, compra para la cena y los bocatas de mañana y tiramos camino de Belorado, que ya pertenece a la provincia de Burgos, que con el viento a favor y las buenas pistas para rodar, hace que nuestros corceles rodantes alcancen más de 30 km por hora, con lo que nos plantamos en Belorado a las 18:30.

El albergue "a Santiago" bien, un poco masificado pero bien, tiene además piscina y buenos servicios para las bicis, pero no hay wifi. Los ordenadores son de pago, lo que en estos tiempos me parece un atraso.

En total han sido hoy más de 80 km, el equivalente de tres etapas y media a pie, pero satisfechos porque no nos ha supuesto mayor esfuerzo que el de otros días.

Ahora toca descanso

Todas las fotos

Estadísticas de la Etapa wikiloc
     kilómetros recorridos: 83,4
            tiempo empleado: 9 h 00 min
  velocidad media (km/h): 9,3
   acumulado subida (m): 1386
            cota máxima (m): 875
         rampa máxima (%): 18
    acumulado bajada (m): 1095
             cota mínima (m): 418
    pendiente máxima (%): 26

jueves, 2 de agosto de 2012

Día 3 de Camino:  Mañeru - Viana.

Como ya intuíamos los franchutes se han levantado pronto. Afortunadamente no han hecho mucho ruido, ni durante la noche ni al marcharse, así que hemos podido dormir otro ratito.

Cuando ha sonado el despertador nos hemos levantado y allí estaba Natxo, nuestro hospitalero, con nuestro desayuno listo. Desayuno, empaquetado de bártulos y listos para iniciar la etapa de hoy.


A las 8 nos hemos despedido de Natxo y hemos empezado a pedalear dirección Zirauqui. He hecho un par de fotos, y tras superar la cuestorra habitual que precede a cada pueblo, lo hemos atravesado, incluso por el interior del Ayuntamiento, ya que el Camino pasa por allí.

Inmediatamente nos hemos topado con la primera dificultad técnica del día: el paso de un puente que hemos tenido que franquear con las bicis a rastras.

Aquí hemos conocido a un ciclista que ha llamado a mi atención por el maillot bicigrino que llevo. Curiosamente se llama Tomás y lleva un bicicleto de 29" que ha alquilado a otro Tomás, precisamente el "boss" bicigrino.

Pasado Lorca hay una buena cuesta (otra) aunque hormigonada,  donde hay una cruz de homenaje a otro peregrino caído. Me he parado para hacer una foto y me ha enganchado un hombre que tenía muchas ganas de hablar, así que he terminado de subir a pie mientras charlaba con él.

Sin mayores contratiempos alcanzamos Villatuerta, la patria de San Veremundo. Compro pilas pal cuenta de la bici y seguimos adelantando al rosario de peregrinos, que he de decir que salvo raras excepciones, son muy educados y te piden perdón si te estorban el paso. Poco antes de Estella encontramos a un señor que está haciendo tareas de conservación en un salto hidráulico. Le he preguntado si nos lo podía enseñar, y amablemente nos ha enseñado hasta donde tira la basura. Otro con ganas terribles de hablar.

Seguimos y ya estamos en Estella. Unas fotos y a buscar la fuente del vino, donde hemos planeado hacer el bocadillo. Dicho y hecho nos plantamos delante de la webcam y avisamos a la familia. Ehhhhhh, me ves?..... te veo, te veo, jajajaj.


Aquí hemos vuelto a coincidir con Tomas el de la 29, y además hemos conocido a un nuevo tipo de ciclista que pensaba solo existía en las revistas: la bicipija.

La bicipija sólo lleva en su minúscula alforja los productos para mantener su cutis y cabello en buen estado. La bicipija no usa casco, pues le aplasta el pelo. La bicipija no come más que barritas de muesli que le facilitan el tránsito intestinal. En definitiva, que la bicipija si se cae de la bici no se hace daño, directamente se rompe.

Las bicipijas se marchan. Adios bicipijas, me apuesto lo que queráis que dentro de un rato os alcanzamos.

Nos hemos zampado el bocata con un vasito de vino de la fuente y hemos continuado adelante. A dos km. adelantamos a las bicipijas, que están paradas porque a una de ellas se le ha salido la cadena.

- Necesitáis algo? No gracias, ya me la ha colocado un hombre con un palo. Pues entonces adios bicipijas. Lástima que no he tenido oportunidad de haceros fotos.

Poco más adelante al final de una bajada, hemos encontrado un grupo de peregrinos, uno de los cuales lleva una maleta. Es una chica italiana que nos cuenta que no encontró otra cosa mejor..... y quiere llegar hasta Santiago arrastrándola!!!!! Nos hacemos unas fotos de grupo y seguimos.
 
Hace ya calor y hay que subir a Villamayor de Monjardín para luego, como es habitual, volver a bajar. Afortunadamente en mitad de la subida hay un lugar que se conoce como "fuente de los moros". No creo que nadie beba de ahí, y todo parece que sirve para refrescarse los pies, así que no me lo he pensado dos veces: me he quitado las zapatillas y he estado caminando un rato por las heladas aguas, lo que me ha reconfortado enormemente.

A eso de la una y cuarto llegamos a Los Arcos. Cervecita y decidimos quedarnos a comer aquí. Estamos en la mesa y se nos acerca un jubilado para ver si le compramos un palo pal Camino.

- Pero hombre de Dios, si vamos en bici para que queremos un palo?

- ummmmmmmm (face poker).

- Y cuánto vale el palo?

- Y a usted qué le importa si no me lo va a comprar!

- Hombre, es que yo conozco mucha gente y además se lo voy a poner en internet, pero usted verá.

- Entonces tengo que contárselo todo.

- Pues cuente lo que usted quiera.

Ahí va el hombre, que se nos sienta a la mesa y nos ha soltado que el palo lo tarda en grabar 73 horas. Nos ha dicho los versos que lleva. Además lleva todos los pueblos del Camino, y por si fuera poco, también lleva un espacio en blanco para poner el nombre del propietario.

Dice que el palo vale 55 euros y que él se llama Pedro "el pastor" y que vive en la calle ***. Luego nos ha cantado la bien pagá, nos ha recitado un poema, nos ha contado un chiste, y se ha marchado a su casa para decirle a su señora: no me esperes a comer, que ya estoy aquí. Curioso personaje Pedro "el pastor".

Siesta tras la comida y camino hacia Viana con el viento en contra a buscar la última dificultad técnica del día: la cuesta "mataburros" de la que nos ha advertido Pedro "el pastor".

En realidad son cuatro buenos repechos los que encontramos: los dos primeros duros pero superados, el tercero, la "mataburros", nos obliga a poner el pie a tierra en una curva imposible, y el cuarto es una pendiente como una pared, que Alvaro supera patinando, y que yo, con el culo en la punta del sillín voy levantando la rueda. A 20 m. del final casi me caigo y tengo que echar pie a tierra terminando la subida a "empujing".

Paradita arriba para beber y charlar con 5 ciclistas: dos tíos que van hasta Logroño con unas alforjas que por tamaño más bien parece que vayan a Rusia, otro que ha roto la cadena, y las bicipijas que terminan en Viana la etapa y el Camino.

Los hemos dejado allí arriba y ya "topabajo" camino de Viana: el albergue municipal Andrés Muñoz es normalito. Ducha, colada, compra y cena al lado de dos coreanos que no han dejado de hacer ruido con la boca y eructar todo el tiempo.

Estoy en el catre escribiendo con el móvil mientras todos duermen, que hoy sólo he pillado wifi. Mañana más (si puedo).

Todas las fotos

Estadísticas de la Etapa wikiloc
     kilómetros recorridos: 57,2
            tiempo empleado: 6 h 52 min
  velocidad media (km/h): 8,3
   acumulado subida (m): 1020
            cota máxima (m): 725
         rampa máxima (%): 19
    acumulado bajada (m): 1028
             cota mínima (m): 433
    pendiente máxima (%): 21

miércoles, 1 de agosto de 2012

Día 2 de Camino:  Zubiri - Mañeru.

No sé que será peor, si los gatos de Kristiana o las dos cotorras que hemos tenido en la habitación esta noche. A partir de las 6:00 ya estaban cascando y quejándose: que si hay que ver el ruido que hacen los coches, que si hay que ver que el reloj de la torre da las horas y las medias dos veces, que si que calor he pasao.... la madre que las parió!!!!!!

Nos hemos visto obligados a levantarnos 15 minutos antes del horario previsto, que hemos aprovechado para desayunar con tranquilidad. Recogida de ropa, carga de alforjas y despedida de las cotorras, que se quedan en Zubiri para hacer turismo. Y eso que lo habían pasado tan mal.

Hemos arrancado hacia Larrasoaña y sin mayores contratiempos que subir un cerro con escaleras para luego bajarlo hemos llegado a Villaba, la patria de Indurain, y a Pamplona, donde le he preguntado a un tío que dónde estábamos. Primero me ha mirado con cara de que si le estaba vacilando y luego ya me ha dicho que estábamos en Pamplona. Anda que bien!!! si hemos llegado a donde los San Fermines!!!!

Hemos hecho algo de turismo por Pamplona y sellado las credenciales. Luego nos hemos comido el bocata en un banco de la curva Mercaderes-Estafeta, y sin más que resaltar hemos salido de Pamplona, donde hemos estado cerca de dos horas.

Enseguida atravesamos Cizur Menor y pasamos por lo alto de la autovia, continuando con ganas e ilusión en busca de la foto del Alto del Perdón. Hace mucho calor y paramos en la única sombra que se ve antes de Zariquiegui, a charlar con unos guiris que están sentados en un banco al lado de una cruz de otro, que debió dejarse el pellejo por allí.

Bidones llenos en Zariquiegui y seguimos. Pronto la ilusión se convierte en preocupación cuando comenzamos a vislumbrar los repechones hacia los aerogeneradores del Alto del Perdón con un calor de auténtico verano de Ecija.

Comienza la subida y pie a tierra de inmediato gracias a los bigardos sueltos que hay en la pendiente de al menos el 25 por ciento. Alvaro va delante y yo que no puedo subir ni empujando la bici, paro a beber en un sombrajo y hago un par de fotos de la subida y de Alvaro que me saca 50 metros.

Un poco más arriba suaviza la subida y hay mejor piso, así que montamos en las bicis y seguimos "to parriba", con un ojo en el suelo y otro en los cuestones que se aproximan.

Alvaro va tirando y yo recibo la visita de un inesperado acompañante: una mosca, pero no una mosca cualquiera, una de esas del tipo "cojonero", que me ha ido dando morcilla durante más de 1 km. hasta que al aspirar una de esas intensas bocanadas de aire que se usan cuando uno va subiendo como puede, me ha entrado en la boca. La he escupido al instante, ya cadáver, afortunadamente.

Alvaro ya está arriba esperando, y yo aprieto los riñones para coronar los últimos 50 metros, cuando he pisado dos pedrolos seguidos y casi muerdo el suelo. Me he parado pero he conseguido arrancar en la cuesta rota y terminar la ascensión al Alto del Perdón, que no sé porque lo llaman así, ya que no perdona a nadie.

Si la subida era de narración, la bajada más de lo mismo. La de ayer de Roncesvalles es una buena pista aunque empinada, en contraste con esta que lo tiene todo: pendiente "divina de la muerte", roca suelta, roca agarrada, árido 20/40, gravilla, arena, bolos, escalones.... vamos que si tienes que hacerte una casa, puedes venir aquí que tienes todos los materiales.

Hemos alcanzado Obanos a eso de las 14:30, lo justo para comer. Hemos encontrado un bar muy aparente donde hemos tomado unas birrillas de homenaje y hemos comido un menú abundante, rico y muy bien de precio.

Durante la comida el camarero y propietario del bar nos ha relatado "El misterio de San Guillén y Santa Felicia", auto sacramental que interpretan los vecinos del pueblo.

Parece ser que la princesa Felicia de Aquitania (Francia) hizo el Camino, pero no regresó. Su hermano Guillén salió a buscarla y la encontró de sirvienta, renunciando a su vida palaciega. No aceptando la condición de renuncia de su hermana, Guillén la asesinó, y el remordimiento le hizo a su vez peregrinar convirtiéndose a sí mismo en humilde. De las cosas que se entera uno !!!!

Hemos comido tan bien que nos hemos tenido que echar la siesta en un parquecillo a la salida, y después, como nos veíamos con gana, y tras haber consultado el perfil, hemos decidido tirar hasta Puente la Reina para comprar para la cena y los bocadillos de mañana, y luego continuar hasta Mañeru al albergue.

Puente la Reina sin novedad, y camino hasta Mañeru. La cuestecilla del perfil se las trae para acabar la etapa. No es una subida larga, aunque siempre picando para arriba con pendientes calculo del 12 al 15 por ciento, alternadas con repechoncillos del 18 o el 20. El último repechón que corona paralelo a la autovía, de unos 100 metros, es al menos del 25 por ciento, que con el calor, el acumulado hasta llegar ahí, y la falta de aire para llenar los pulmones, hace que echemos pie a tierra.

Trabajo ha costado hacer esos 100 metros, dando resbalones continuamente, aunque una vez superados ya es cuesta abajo hasta Mañeru. El albergue de lujo: buenos servicios en general, wifi libre y ordenador y sólo tres franchutes que se han acostado mientras cenábamos con el sol todavía bien alto. Mucho me temo que mañana van a empezar a meter ruido con las bolsas bien tempranito.

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Estadísticas de la Etapa wikiloc
     kilómetros recorridos: 50,0
            tiempo empleado: 7 h 51 min
  velocidad media (km/h): 6,4
   acumulado subida (m): 1018
            cota máxima (m): 818
         rampa máxima (%): 31
    acumulado bajada (m): 1112
             cota mínima (m): 380
    pendiente máxima (%): 29